2 días en la vida de una Madre/Asistente recién vuelta de la licencia de maternidad


Cualquier similitud con la realidad no es pura coincidencia


Ayer salí de casa a las 10.00 am, no significa que empecé el día a esa hora, no no no. A las 7.00 am me levante y me conecté para empezar a trabajar desde casa, le escribí a mi jefe para avisarle que a las 10.30 am tenía pediatra con el bebe y le pregunté si él iba a la oficina, para saber si me podía quedar trabajando desde casa, pero me contestó que estaba yendo a la empresa, sutilmente quiso decir: ponete las pilas y aparecete, ni loca te quedas en tu casa.

Así que a las 10.30 am ya estaba en el pediatra, quien apareció recién a las ¡11.15 am! Yo esperando 45 minutos ahí sentada entre mocos y toses infantiles. Mi único pensamiento en ese momento era cuanto iba a tener que correr para llegar en horario razonable a la oficina. A las 11.25 am me atendió, estuve 20 minutos adentro y salí. Charla de entrada y salida del consultorio: “¡Las madres siempre tienen la culpa de todo!! ¡Que no duerma es mi culpa, porque no estoy! ¡Que no coma también! ¡Que pida upa todo el día, obvio, quien es la responsable?! ¡¡¡¡YO!!!! ¡Todo mío! ¡El padre no!!”

La próxima parada fue el supermercado, que queda a media cuadra del consultorio, para comprarle comida al bebe, ya que no tenía nada para darle ese mediodía. Los postrecitos envasados vienen como anillo al dedo para estas ocasiones. Cerca de los 40 y con otras dos hijas, ya no importa demasiado si es envasado o casero, busco simplificarme la vida… Que coma algo y listo, ya tendrá tiempo para afinar su paladar. ¡Ya no puedo correr más con el puré de calabaza, la zanahoria, el bife y la manzana rallada!

Luego de una rauda compra, seguí camino hacia casa, unas 20 cuadras me separaban del consultorio del pediatra. ¡Volví a mil por hora! El pobre bebe iba flameando. ¡Nunca se durmió porque lo llevé en una rueda! Aterricé en casa, dejé a la criatura, agarré la compu y salí hacia la oficina. Para eso ya eran las 12.45 pm. Llegué al laburo ¡a la 1.10 pm y a las 3pm me fui! - cara larga de mi jefe mediante - para estar en casa a las 4.00 pm e ir a buscar a mis hijas, hacer el pool del colegio para traerlas a casa, darle la leche y llevarlas a acrobacia ¡Todo eso en media hora! Finalmente logré llegar en horario a mi hogar, cambié al bebe, lo metí en el auto y me lo llevé al colegio a buscar a las chicas. A las 5.00 pm ya estábamos de vuelta. Pero como mi hija del medio estaba resfriada y no podía ir a acrobacia, la tuve que llevar al pediatra. ¡Otra vez! Si, ¡segunda vez en el día!

Las chicas tomaron el té, jugaron un poco y a las 6.00 pm estábamos saliendo hacia el consultorio, previo dejar a la amiga de mi hija en su casa, porque tampoco quiso ir a acrobacia. Llegamos, esperamos media hora, obvio. ¿Qué médico te atiene no bien llegas? ¡Ninguno! La revisó y volvimos a casa. Comimos tipo 8.00 pm y a las 9.00 pm volví a salir con destino al Paseo Alcorta para comprar unos frascos para la oficina, porque la gente no tiene donde guardar las galletitas. Llegué a casa a las 10.00 pm. Con el último aliento, me conecté otra vez a la oficina para terminar un par de temas que había dejado pendientes y a las 11.30 pm, finalmente, me fui a dormir.

Hoy amanecí rota, fui a trabajar, llevé los dichosos frascos. ¡Que pesaban una tonelada! Trabajé hasta las 3.00 pm y me volví a casa. Agarre al bebe y camine 3 km hacia Stambulian donde le dieron 3 vacunas. Luego corrí los 3 km que tenía hacia casa porque estaba mi hija del medio a punto de quedar sola, la empleada se tenía que ir. ¡Tenía tantas cosas que hacer en la calle, pero no podía parar! Tenía que llegar a casa para que mi hija no quedara sola y que la pobre mujer se pudiera ir en horario. Y cuando llegué, ya eran las 6.10 pm y mi hija más grande me pide ir a la Bienal de Arte… ¡En el colegio! Nooooooooo ¡¡basta!! ¡¡No puedo!!!! ¡¿Qué más se puede hacer en un día?! ¡¡¡Cocinar!!! ¡Si obvio! Porque además yo, como soy la reina de las navas, me embarqué en una dieta que es para tener de chef a Pablo Massey. ¡Hay que cocinar como Doña Petrona! Y como los demás no están a dieta, tengo que hacerles otro menú. Intenté ponerlos a dieta también, para que coman lo mismo que yo y no tener que matarme en la cocina, pero no tuve mucha aprobación.

¡¡Necesito ya vacaciones!! Pero no, en RRHH, cuando voy a decir que me voy a tomar las dos semanas de vacaciones de invierno, me contestan: “Recién volviste de la licencia y ¿ya estás pensando en las vacaciones?” ¡OBVIO que pienso en las vacaciones! ¡Estoy agotada! ¡Cada segundo espero las vacaciones! Estos 6 meses no fueron de juerga, jolgorio, fiesta y relax. No tuve a nadie que me ayudara, refregué, cambié doscientos millones de pañales, lavé ropa a lo pavote, limpié ¡cociné mediodía y noche! Como si esto fuera poco, me agarraron las vacaciones de verano con los chicos en casa. Estaba sola con 3 hijos y uno de ellos no dormía nada. ¡Además, me la pasé paseando por todos los médicos de las especialidades que se les ocurra!

Seguramente muchos pensaran: esta mujer estuvo de vacaciones todo este tiempo y se viene a quejar que está cansada… Todas sabemos el tiempo que lleva ser mamá y una mamá presente. ¡No tenía tiempo ni para ir a depilarme! Me tuve que ir a depilar con el bebe a upa. Lo más tragicómico fue que el niño le vomitó todo el lugar a la pobre mujer que me estaba depilando. Así que no me debe querer ver más en su vida. No solo, le arruine la cera con los pelos larguísimos que tenía, sino que además el crio vomitó en la sala de espera.

Las canas son otro tema, Maria Kodama un poroto al lado mío. Vivo con el pelo atado, porque tengo miedo ¡que me confundan con un zorrino! Todavía no encuentro momento para la peluquería, Tengo reuniones de padres, médicos, dentista para las chicas, la Bienal de Arte en el colegio, la Feria de Llibro, la book fair, el concert, ¡el disfraz!! ¡Me olvidé de sacar las entradas del concert y es la semana que viene!! ¡Otro año más que nos mandan al gallinero porque llego tarde para buscar los mejores asientos! ¡El supermercado! Obvio, acá quieren todo casero, más días de delivery no son aceptados.

El oficio de ser mamá que trabaja suena abrumador, cansador, pero también es desafiante y gratificante. Corrés todo el día pero, al final, ¿quién te quita la satisfacción que te da esa sonrisa y ese abrazo de tu hijo/a? ¡La palabra MAMA pronunciada por él/ella te llena el corazón!

¡FELIZ DIAAAA A TODAS LAS MAMAS del mundo!!!


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