La palabra con “R”: RESPETO



“R-E-S-P-E-T-O descubran lo que significa para mí…” – asegura Aretha Franklin en su hit de 1967, una de las mejores canciones de todos los tiempos. ¿Por qué? La palabra es la que da en el clavo.

Nota: Teniendo en cuenta que el 95% de las Asistentes son mujeres, el pronombre femenino “ella” será usado en este artículo. Espero que este artículo también resulte de interés a los Asistentes varones.

Definición de RESPETO: Estima o consideración por algo/alguien que vale la pena; excelencia en una persona, una cualidad o una habilidad personal.

Definición de RECONOCIMIENTO: El acto de estimar las cualidades de las personas y otorgarles valor, opinión y apreciación.

En mis presentaciones, siempre aseguro que el respeto y el reconocimiento es lo más importante para la satisfacción laboral de las Asistentes. Las encuestas lo demuestran, pero ¿cómo realmente lo sé? La mayoría asiente. Tengo en cuenta el lenguaje corporal de la audiencia. Las Asistentes se acercan para decirme cuánto significa esa palabra para ellas. Los lectores de mi libro me muestran esa palabra resaltada con signos de exclamación. Todo eso significa mucho para mí.

“Se puede respetar sin amar pero no se puede amar sin respeto”- No conozco el autor de esta frase pero creo en ella.

El respeto siembra lealtad en los equipos. La falta de este hace que los equipos renuncien más rápido. Lo experimenté en mis 30 años de carrera.

El respeto es el pilar de una relación sólida, de lo contrario la relación se quebrará.

El respeto construye puentes. La falta de respeto inicia guerras.

La falta de respeto cuesta dinero. Si preguntamos a cualquier profesional de Recursos Humanos cuál es el costo de la rotación de equipos, seguramente aseguren que es impactante, tanto en dinero como moral, por ese motivo el foco ahora está puesto en la retención de personal. La ironía está en que las bases del respeto no cuestan un centavo, comenzando por decir “Por favor”, “Gracias” y llamar a la gente por su nombre correcto (también escribirlo bien). El beneficio de hacer esto vale su peso en oro. Literalmente. Pregunta a RRHH.

La verdadera historia la escuché de Mary, una Asistente Ejecutiva de alto nivel (el nombre fue cambiado para respetar la privacidad) quien me pidió ayuda para encontrar un nuevo trabajo. Ella había renunciado a su aparente gran trabajo de 3 años debido a que su jefe se había transformado en una persona malhumorada, que no entraba en razones y hasta a veces, verbalmente agresiva. Le pregunté a Mary si había hablado el tema con su jefe antes de renunciar y la respuesta fue “No”. Semanas más tarde me escribió que se arrepentía de no haber hablado con su jefe ya que sus ex compañeros le contaron que estaba pasando por un divorcio y esa era la causa de su comportamiento enloquecido. Estaba tan consternado que tampoco pidió por una charla. El costo de la falta de respeto y la poca comunicación fue muy alto para Mary y su jefe. A lo largo de mi carrera he escuchado varias de estas historias y no considero que deba ser así.

Esta historia resalta el hecho que las mujeres, en general, harán todo lo posible, incluso renunciar a sus empleos, para no confrontarse con situaciones negativas. Es muy difícil confrontar con el bullying en el lugar de trabajo pero es de vital importancia poder lograrlo. Hay mucho poder en mirar a alguien a los ojos y poder decirle claramente: “No voy a hablar con vos de esa manera”. Recordando el proverbio del elefante en el cuarto, a pesar de la incomodidad, vale la pena ya que crece la autoestima, el auto respeto y el respeto de los otros.

En noviembre de 2007, los tramoyistas de Broadway estuvieron en huelga por 19 días en plena temporada alta, lo que costó millones de dólares a los teatros de Broadway y a la ciudad de New York. El presidente de la unión dijo: “No vamos a volver a los escenarios ya que nos faltan el respeto.” Más allá de todos los problemas, el respeto fue lo que más importaba. La falta de respeto cuesta caro. El respeto es importante en los negocios, el amor, en la vida misma. Entonces, ¿por qué la falta de respeto está tan de moda cuando hay tanto en riesgo?

En el libro “The Power of Respect” (El poder del respeto – 2009), escrito por Deborah Noville, ella hace referencia a una encuesta que muestra que el 79% de las personas norteamericanas consideran la falta de respeto como un problema serio y un 60% afirma que el egoísmo y ser irrespetuoso está creciendo. En su libro la autora presenta un caso para poder dar vuelta estas estadísticas y, así, mejorar en felicidad, productividad y rentabilidad.

Teniendo en cuenta esta historia real, esta semana me pasó dos veces, recibí dos mails separados de gente que no conocía. Ellos solicitaban que los ayude a encontrar trabajo como Asistentes. Ellos necesitaban dirección, devolución y consejos en los CV.

El caso es que en ningún mail aparecía la palabra “Por favor” o “Gracias”. Hay tanto que tengo para decir al respecto, pero en primer lugar, es irrespetuoso.

¿Es necesario aclarar que escribir esas palabras es siempre importante, en especial cuando le estás pidiendo a otra persona que haga algo? Aparentemente sí.

Debo admitir que mi primera reacción fue borrar el mail, pero luego de pensarlo y sentirme enojada y frustrada, decidí contestar y referirme directamente a ese punto. Después de todo, en los seminarios siempre me enfoco en enseñar cómo ser una buena Asistentes y lidiar con situaciones difíciles. Si no los pongo en línea yo, entonces ¿quién? Claramente, necesitan saber esto para lograr ser Asistentes exitosas en casi todo lo que involucre a otras personas. Luego de enviarles mi punto de vista, los invité a volver a escribirme si seguían interesados. Inmediatamente, recibí una disculpa y comenzamos otra vez. Creo en segundas oportunidades, por lo que decidí ayudar.

“Por favor”, “Gracias”, “Perdón” y “¿Cómo puedo ayudar?” son palabras mágicas que abren puertas y calman nervios. Algunos dicen que saltear los buenos modales son signos del ritmo frenético de todos los días y de la era virtual en que vivimos. Contar con el derecho o esperar ayuda es simplemente atrevido o grosero. He escuchado “es lo que hay”. No lo creo. No debemos aceptar malas maneras. Tomarse el tiempo para demostrar respeto hace a la persona sobresalir, que se note. Ser amable no es de la “vieja escuela”. Un empleado será intolerante ante las excusas de por qué un cliente no fue tratado con cortesía. Hasta las peores noticias serán mejor recibidas si se dicen con respeto y amabilidad. Si eres un profesional serio – empleador o empleado – las buenas formas son una expresión de respeto y profesionalismo. Ayudan a hacer mejor tu trabajo. Piénsalo. ¿Cuánto te inspira la falta de respeto y no reconocimiento a realizar bien tu trabajo? No mucho. En efecto, la falta de respeto te lleva a la destrucción y la baja productividad en el trabajo.

Siente la diferencia entre: “Envíame el archivo” y “Por favor, envíame el archivo. Gracias.”

Vivimos en una era muy tecnológica hasta que nos transformamos en robots, todavía somos humanos con sentimientos con el beneficio de poder tratarnos de manera personal. A menudo escuchamos “Me siento un número. No significo nada.” Esa dinámica es dañina y costosa en el lugar de trabajo. La gente tiene memoria a largo plazo. ¿A quién seguirás y quiénes serán tus seguidores? ¿Un líder que te grita o uno que te apoya a que veas a tu hijo en el evento de deportes?

Leí un grupo de debate sobre las notas de agradecimiento. Los estudiantes en mis clases confirmaron que eligieron sus trabajos debido a las cartas manuscritas de agradecimiento además del mail. Tuve estas mismas experiencias muchas veces.

Especialmente en el mundo de las Asistentes, el respeto y la atención a los detalles cuenta. Este esfuerzo extra puede marcar la diferencia entre que te contraten o que elijan a otro candidato. Después de todo, el potencial empleador también desea sentirse respetado y especial.

Las Asistentes jóvenes que recién empiezan, se destacarán por tener el poder de apagar el celular en una entrevista, una comida o en una reunión. La habilidad de otorgar a la otra persona toda la atención cambiará las reglas del juego, teniendo en cuenta el mundo del acceso instantáneo a todo en el que vivimos. Mi hijo de 24 años, Adam, trabaja en la ciudad de New York y me contó que abrirle la puerta a otros y dejar que una mujer ingrese al ascensor antes que él le ha abierto puertas en su carrera. Él está convencido que ser respetuoso no es sólo la manera correcta de hacer las cosas sino que, también es la manera más inteligente de hacerlas.

"Todo lo que pido es un poco de respeto..."

Link al artículo original publicado el 25 de julio de 2012: https://goo.gl/rq0HnN


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