¡¡¡Hay vida laboral después de tener hijos!!!



Cuantos actos nos hemos perdido, a cuantas reuniones no hemos ido, cuantas tareas hemos delegado, cuantas preocupaciones innecesarias hemos acarreado cuando teníamos algún evento familiar que se superponía con lo laboral….pero mientras hacemos camino, nos damos cuenta de que no se frena el mundo, no desaparece nuestro puesto, no nos dejan sin trabajo por priorizar nuestra familia, ni nuestro jefe nos odia por dejar la oficina unas horas antes. Nada de esto debería suceder, porque más allá de tener o no tener hijos, todos tenemos una vida que cultivar, disfrutar y vivir plenamente. A raíz del día de la madre, queríamos compartir estos testimonios de mamás asistentes, mujeres como todas nosotras con hijos y con las mismas preocupaciones. Que mejor ejemplo, para demostrar que la vida continua más allá de que faltemos o nos tengamos que retirar antes del trabajo, que estos dos testimonios. El de Mara, quien trabaja en Buenos Aires, Argentina y el de Milagros, que trabaja en Lima, Perú. Ambas asistentes, nos regalan sus anécdotas, las cuales quizás, sean muy parecidas a las de muchas de nosotras. Gracias chicas por compartirlas con nosotras!!!

Mara:

Corría el fin del año 2000 y asistíamos a la Gerencia General de un banco holandés con mi amiga y hermana por adopción. Habíamos compartido mucho: eternas horas de oficina, eventos, viajes, historias de amores y desamores, casamientos y… llegó el embarazo. Qué noticia, qué alegría, risas, llantos – “¡Vas a ser Mamá!” - pero… pará: YO TAMBIÉN! ¡¿Para cuándo?! YO TAMBIÉN! NOOO!...¿Qué hacemos? NO podemos!!! Salió plan A: ella blanqueó, yo la piloteé un poco y, finalmente, también blanqueé. En el mientras tanto, compartimos panzas, primeras pataditas , obstetra y hasta curso de preparto entre agendas, powerpoints y visitas de Head Office. Revisábamos acuerdos de tarifas convenio mientras relojéabamos descuentos y promos de pañales. Y llegó el día: salí de la oficina y corrí al sanatorio a abrazar a mi amiga mamá. Y apenas una semana después venía Marina, ya con Pili en brazos, al mismo sanatorio y casi al mismo cuarto a conocer a mi Clarita. El mundo no paró, el banco no cerró. Nos corrimos de escena por más/menos tres meses y volvimos. Y pasó de todo: se cayeron las torres, vino el corralito, estalló internet y llegó whatsapp. Hoy, 18 años después de aquel día, aunque ya no escritorio de por medio, seguimos siendo asistentes, seguimos siendo amigas y, fundamentalmente y por sobre todas las cosas, somos mamás de una producción total de 5.

¡¡¡FELIZ DÍA PARA TODAS!!!

Milagros:

Una anécdota que nunca olvidaré fue el primer día que retorne a trabajar luego de 4 meses de licencia de maternidad. El gerente general en ese entonces me dijo de manera muy sincera que me tome el proceso de re-adaptación con calma, que si necesitaba trabaje las primeras semanas solo mediodía. Me sentí muy apoyada por el lugar donde trabajaba y mis jefes. Además, la persona que me cubrió por maternidad estuvo haciendo traspaso de funciones durante 1 mes más de mi regreso, lo cual apoyó muchísimo mi reincorporación.

Yo extrañaba el ritmo de trabajo, ya luego de esos 4 meses siendo mamá 24/7 y mucho tiempo en casa dedicada solo a la bebé… pero ser madre es lo más maravilloso del mundo, y encontrar un trabajo que te permita ejercer como profesional y balancearlo de manera adecuada con tu vida familiar es lo mejor.


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